En una reforma integral, escoger constructora no debería reducirse únicamente a comparar tres presupuestos. A medida que aumenta la complejidad del proyecto, también importan la capacidad de entenderlo, el equipo que va a ejecutarlo, la red de industriales y la forma de controlar precio, plazo y calidad.
¿Es suficiente comparar tres presupuestos para escoger constructora?
Si yo fuera cliente, probablemente haría lo que hace casi todo el mundo.
Terminaría el proyecto, pediría tres presupuestos, los compararía y escogería.
Parece lógico.
Pero en determinados proyectos, no creo que sea suficiente.
Porque un presupuesto puede decirme cuánto pide una constructora por ejecutar una obra.
Pero no necesariamente cuánto ha entendido esa obra.
Y esa diferencia es importante.
¿Cuándo una reforma integral deja de ser una obra sencilla?
En una reforma sencilla, con soluciones conocidas y un proyecto bien definido, comparar ofertas puede funcionar razonablemente bien.
El problema es que todos tendemos a quitarle algo de peso a la complejidad de lo que queremos hacer.
Cuando llevamos meses trabajando sobre un proyecto, viendo planos, renders, materiales y detalles, es fácil llegar a sentir que todo está suficientemente definido.
Y esa sensación de definición puede dar una seguridad que después la obra se encarga de poner a prueba.
La complejidad aparece muy rápido cuando intervienen carpintería a medida, piedra, metalistería, iluminación integrada, instalaciones, mobiliario especial, encuentros entre materiales, diferentes plazos de fabricación y muchas decisiones encadenadas.
Como referencia personal, creo que a partir de determinados volúmenes de inversión merece la pena cuestionarse el sistema habitual de escoger constructora únicamente comparando ofertas.
En una reforma integral de cierto tamaño, la elección empieza a depender tanto del precio como de la capacidad del equipo para entender y gestionar el proyecto.
Presupuestar un proyecto no significa necesariamente haberlo entendido
Llegado ese punto, la pregunta deja de ser únicamente:
¿Quién me da el mejor precio?
También debería ser:
¿Quién ha entendido realmente qué quiero conseguir?
¿Quién detecta lo que todavía no está resuelto?
¿Quién sabe qué equipo necesita este proyecto?
¿Quién será capaz de anticipar las consecuencias de una decisión?
¿Con quién quiero gestionar las situaciones que aparecerán durante los próximos meses?
Presupuestar y entender un proyecto son dos cosas relacionadas, pero no necesariamente equivalentes.
En una reforma integral de 300.000 € pueden intervenir más de 30 proveedores
En una reforma integral de aproximadamente 300.000 € pueden intervenir fácilmente más de 30 proveedores e industriales.
Carpinteros, instaladores, metalistas, marmolistas, especialistas en iluminación, fabricantes, montadores y muchos otros perfiles terminan formando parte del mismo proyecto.
En BeGlobal conocemos las características y fortalezas de los proveedores con los que trabajamos y sabemos cuándo son los adecuados para cada proyecto.
No todos sirven para todo.
Los escogemos por su capacidad para aportar soluciones, por la calidad que pueden conseguir, por su fiabilidad, por cómo trabajan con el resto del equipo y por su capacidad de cumplir cuando llega el momento de ejecutar.
El precio importa, por supuesto.
Pero forma parte de una decisión más amplia.
Y creo que tiene sentido aplicar una lógica parecida al escoger constructora.
Precio, plazo y calidad: el objetivo económico debe fijarse desde el principio
El objetivo económico del proyecto debe quedar fijado desde el principio.
A partir de ahí empieza el verdadero trabajo en equipo entre cliente, arquitecto o interiorista y constructora.
El trabajo consiste en saber continuamente dónde estamos respecto al objetivo y tomar decisiones cuando hace falta.
Decisiones de alcance.
Decisiones de plazo.
Decisiones de calidad.
Las tres variables están relacionadas.
Entonces, ¿cómo escoger constructora para una reforma integral?
Comparar presupuestos sigue siendo importante.
Pero cuanto más complejo y personalizado es un proyecto, menos información proporciona el precio por sí solo.
Escoger constructora también significa escoger el equipo que tendrá que comprender el proyecto, seleccionar y coordinar a los industriales adecuados, anticipar decisiones y mantener el control económico y temporal durante la obra.
Porque controlar una obra no significa que nada cambie.
Significa saber en todo momento dónde estás y poder decidir qué estás dispuesto a mover para mantener el equilibrio del proyecto.



